jueves, 9 de octubre de 2014

Una mata de aguacate.

Yo pensando:
... cuando una mata de aguacate no tiene aguacates,
solo hay que esperar un poco, eventualmente los tendrá.
Eso significa que cuando no me tiene contenta me tiene esperanzada.
La mata de aguacate nunca falla a sus fieles.

De paso son buenos con azúcar, con limón y con sal... ¡y solos!.
No desentonan, pueden ser protagonistas o extras, pero siempre buenos. (Como debería ser la gente *ahem*).

Un aguacate siempre saca una sonrisa, hasta de la cara más infeliz.
Si no me lo cree, le invito a salir de su linda isla (donde siempre hay aguacates),
y cuando se encuentre con un aguacate en un supermercado remoto
por más verde y chiquito que sea le ASEGURO que le hará sonreír bien grande.

Y así, pensando porquerías llegué a la conclusión:

Cuando sea más grande me quiero enamorar.Me quiero enamorar de una mata de aguacate.

Inia Pecé.
... metáfora extraída de mi abrumada mente en una noche de insomnio, escuchando canciones de amargue de Regina Spektor, en un país donde los aguacates son escasos.

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