jueves, 16 de octubre de 2014

Lo que no extraño.

Tengo caaaasi dos meses fuera de la isla que me acogió toda mi vida y que llamo hogar. Hoy, con un poco de tristeza al admitirlo, me atrevo a decir que extraño pocas cosas, y la mayoría se pueden mover de donde están (familia, novio, amigos, comida y beneficios superficiales como 'no andar a pie').

Suena "vende-patria", quizá lo es, pero analizándolo bien, de las cosas que no se pueden mover, me hace falta la casa, los atardeceres perfectos (que sólo apreciaba los fines de semanas, yeh : / ). Me hace falta la posibilidad de ir a una playa de ensueño en 35 minutos...

Pero NO me hace falta el desorden general que caracteriza a mi pueblo;
ni la deshonestidad (casi) común que se ve en nuestra podrida sociedad;
la falta de respeto al prójimo, mal que se ve en TODOS los estratos de la sociedad,
ni las noticias estúpidas (Titulares como: "asesinó a su pareja porque no le preparó mondongo el domingo"*);
ni el comportamiento machista (¡de hombres y mujeres!);
ni los piropos de muy mal gusto que los imbéciles en la calle son incapaces de guardar para si mismos.

Tampoco extraño:
La inseguridad en la calle;
la Genthezhiita Ke Exszkribee aszíixsz! y que piensa: espera, ¿esa gente piensa?
Los 'menores preñadores' y las 'menores preñadas/preñables';
los chismes, la inmadurez, la necesidad de la gente con poco cerebro de impresionar aun cuando no tienen como y los nuevos ricos.

Quizá vivo en la parte más fea (quizá) de el país que me acoge, que estoy pasando más trabajo que un 'forro de catre' aprendiendo el idioma más difícil del mundo, pero ¿saben lo bien que se siente poder ir caminando a buscar un jugo a las 3 de la mañana con el móvil EN LA MANO y tranquila?
Es demasiado bueno saber que hay leyes PENSADAS y que se cumplen;
que el sistema de transporte público funciona y que es completamente seguro.

Y lamentablemente, si a algo le debo temer en este país, es a los mismos inmigrantes.

Puede que este escrito suene odioso, poco patriótico y mal agradecido, pero de verdad, son pocas las cosas que extraño de la sociedad dominicana.

Espero que eventualmente tenga ganas de regresar a la isla partida, (porque después de todo es inminente), pero mientras tanto, pocas cosas me hacen querer volver.

inia.

*Ese titular me lo inventé, pero no es que me sorprendería si un día de estos sucede.

jueves, 9 de octubre de 2014

Una mata de aguacate.

Yo pensando:
... cuando una mata de aguacate no tiene aguacates,
solo hay que esperar un poco, eventualmente los tendrá.
Eso significa que cuando no me tiene contenta me tiene esperanzada.
La mata de aguacate nunca falla a sus fieles.

De paso son buenos con azúcar, con limón y con sal... ¡y solos!.
No desentonan, pueden ser protagonistas o extras, pero siempre buenos. (Como debería ser la gente *ahem*).

Un aguacate siempre saca una sonrisa, hasta de la cara más infeliz.
Si no me lo cree, le invito a salir de su linda isla (donde siempre hay aguacates),
y cuando se encuentre con un aguacate en un supermercado remoto
por más verde y chiquito que sea le ASEGURO que le hará sonreír bien grande.

Y así, pensando porquerías llegué a la conclusión:

Cuando sea más grande me quiero enamorar.Me quiero enamorar de una mata de aguacate.

Inia Pecé.
... metáfora extraída de mi abrumada mente en una noche de insomnio, escuchando canciones de amargue de Regina Spektor, en un país donde los aguacates son escasos.