lunes, 5 de noviembre de 2012

Bumerán.










... y una vez más, regresó el bumerán.

Me ha acostumbrado, siempre que se va, regresa. Es peor que un gato indeseable.

Por supuesto, con su llegada arrastra también el zumbido de palabras cursis que acompañan su presencia. Aveces pienso que quizá lo que dice es cierto, ¿quién sabe?
¿Que si quiero que todo sea verdad? ¡Por supuesto! Sería lo ideal. Pero no me gustan las falsas esperanzas.

En su ausencia lo extrañé, tanto que el diccionario no tiene palabras que lo describan. Lo odié. Lo amé más. Hasta intenté distraerme y olvidar. Pero descubrí que este es el bumerán que me gusta y con el que quiero estar. Quizá algún día lo guarde en una cajita de colección, pero mientras tanto, lo lanzo lejos, que sea feliz, yo soy feliz también mientras espero tranquilamente su regreso.

Al final, lo importante es que el bumerán llegó. Mi bumerán llegó. :)

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