sábado, 10 de noviembre de 2012

Petición al pueblo dominicano.

Mi mensaje a mis compañeros pendejos ante las protestas que se están llevando a cabo en contra de la re-deformación fiscal:

Lo único que pido es que, aunque las medidas que se están tomando en nuestra contra son bastante violentas (creo que esa es la palabra más adecuada), nosotros como pueblo indignado y serio debemos mantener la cordura.

Sonará absurdo y quizá estúpido, pedirle a alguien molesto que mantenga la cordura, pero de nada vale volvernos locos tirando piedras (o peor, balas) cuando en realidad podemos lograr el mismo efecto manteniendo nuestros ideales firmes y, por supuesto, pulmones sanos para gritar.

Aunque nuestras "brillantes autoridades policiales" suelen responder de forma violenta ante las manifestaciones del pueblo, ahora mismo tenemos que tratar de que toda protesta sea pacífica. Al final, lo que queremos es que se note que estamos más que en contra de lo que está sucediendo.

Nuestros "honorables senadores y diputados" (que al final son quienes nos están afectando directamente con sus sabias decisiones) no van a estar cerca, esos iluminados por el Sagrado Corazón de Jesús (*cough* hacia la perdición nacional *cough*) de seguro van a pasar sus fines de semana en "Romana" (con el dinero de los impuestos, ¡claro!) entonces, ¿PARA QUIÉN SON LAS BALAS Y PIEDRAS?

Mejor evitemos que un compañero salga herido (¡o muerto!), y mantengamos firme la idea de que estas protestas son PACÍFICAS.

No podemos actuar de la misma forma en que actúan los Neanderthales que se hacen llamar "autoridades". 



Por otra parte, adjunto el enlace para descargar el proyecto de ley de Reforma Fiscal en formato PDF.
Muchos están protestando sin estar muy claros del porqué. Aquí el porqué.
Lean, ilústrense, y fundamenten sus posiciones.

Gracias, 
inia pecé

lunes, 5 de noviembre de 2012

Bumerán.










... y una vez más, regresó el bumerán.

Me ha acostumbrado, siempre que se va, regresa. Es peor que un gato indeseable.

Por supuesto, con su llegada arrastra también el zumbido de palabras cursis que acompañan su presencia. Aveces pienso que quizá lo que dice es cierto, ¿quién sabe?
¿Que si quiero que todo sea verdad? ¡Por supuesto! Sería lo ideal. Pero no me gustan las falsas esperanzas.

En su ausencia lo extrañé, tanto que el diccionario no tiene palabras que lo describan. Lo odié. Lo amé más. Hasta intenté distraerme y olvidar. Pero descubrí que este es el bumerán que me gusta y con el que quiero estar. Quizá algún día lo guarde en una cajita de colección, pero mientras tanto, lo lanzo lejos, que sea feliz, yo soy feliz también mientras espero tranquilamente su regreso.

Al final, lo importante es que el bumerán llegó. Mi bumerán llegó. :)