viernes, 11 de noviembre de 2011

Pudín de banana.

Hoy fui al supermercado
al que queda frente a la oficina
me dirigí a la panadería y allí estaba
allí estaba el pudín de banana.

Pudín de banana,
color café, no uniforme
algunas manchas en su faz
como cuando la melanina se acumula en la piel y se forman lunares.
Bellos lunares. Lunares en forma de luna.

Pudín de banana,
que me recuerda a una persona
una persona que ya no está aquí.

Tampoco está allí. No sé bien donde está.
La busco, no la encuentro.
Sólo me quedo con el recuerdo.
A quien amé, amo y amaré.

No compré el pudín de banana.
No creo que algún día compre pudín de banana.
Prefiero mantener el recuerdo del pudín de banana que conozco.
El pudín de banana que más nunca volveré a comer.
Al menos no en esta vida.

Seguro donde esté tiene a todos encantados.
Seguro tiene un horno hecho sólo para usted.
Seguro todos disfrutan del pudín de banana,
del pudín de banana que ya no comeré.

-para tía, a quien extraño cada día.

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